Alcachofas a la romana (carciofi alla romana)

Ingredientes (4 raciones)

  • 4–6 alcachofas frescas, mejor grandes y prietas, con algo de tallo

  • 1–2 limones (para el agua acidulada)

  • 2 dientes de ajo

  • 1 buen manojo de menta o mentuccia romana (puedes mezclar con perejil)

  • 4–6 cucharadas de pan rallado fino (opcional pero tradicional en muchas versiones)

  • Sal fina

  • Pimienta negra recién molida

  • Aceite de oliva virgen extra generoso

  • Agua caliente, la suficiente para casi cubrir las alcachofas en la olla

Preparación de las alcachofas

  1. Llena un bol grande con agua fría y el zumo de 1 limón; será el agua acidulada para que las alcachofas no se ennegrezcan.

  2. Quita las hojas exteriores más duras hasta llegar a las de color más claro y textura tierna.

  3. Corta la punta de cada alcachofa (1–2 cm) para eliminar las puntas fibrosas.

  4. Pela el tallo con un cuchillo pequeño, retirando la parte más fibrosa; no lo tires, se cocina junto a la alcachofa.

  5. Si ves pelusilla en el interior, vacía el centro con una cucharilla para formar un hueco limpio.

  6. Abre suavemente las hojas presionando la alcachofa boca abajo sobre la encimera, como si fuera una flor, sin romperla.

  7. Ve sumergiendo las alcachofas limpias en el agua con limón para que no se oxiden.

Truco: usa guantes o frótate las manos con limón antes, porque la alcachofa mancha la piel al oxidarse.

Relleno aromático

  1. Pica muy fino los dientes de ajo, la menta/mentuccia y, si quieres, un poco de perejil.

  2. Mezcla estas hierbas con el pan rallado, una pizca de sal, pimienta y un chorrito de aceite de oliva hasta conseguir una mezcla húmeda y suelta.

  3. Escurre bien las alcachofas, ábrelas con los dedos y reparte el relleno dentro del corazón y entre las hojas internas.

Variante sabrosa: puedes añadir al relleno una anchoa muy picada o una pizca de guindilla para un toque umami y ligeramente picante.

Cocción a la romana

  1. Coloca las alcachofas en una olla baja o cazo ancho, con las cabezas apoyadas en el fondo y los tallos hacia arriba; deben quedar bien apretadas entre sí para que no se abran.

  2. Añade los tallos pelados troceados alrededor.

  3. Riega con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.

  4. Vierte agua caliente hasta casi cubrir las alcachofas (normalmente hasta la altura de las hojas).

  5. Sala ligeramente el agua y añade un poco más de pimienta si te gusta.

  6. Tapa la olla y cocina a fuego muy suave durante 20–35 minutos, según el tamaño, hasta que al pinchar la base con un cuchillo esta esté muy tierna.

  7. Si el líquido se reduce demasiado antes de que estén hechas, añade un poco más de agua caliente para que no se agarren.

  8. Una vez tiernas, apaga el fuego y deja reposar unos minutos dentro de la olla; el reposo las vuelve aún más melosas.

Cómo servirlas

  • Sirve las alcachofas templadas o a temperatura ambiente, regadas con su propio fondo de cocción y un hilo extra de aceite de oliva virgen extra.

  • Acompaña con pan rústico para aprovechar el jugo aromático.

Nota final: esta receta tradicional del Lazio se prepara con la variedad romanesca o mammola, muy carnosa y sin pelusa interior, pero se puede adaptar perfectamente a las alcachofas que encuentres en el mercado.